Hayate Gekko era una persona tranquila y equilibrada, que rara vez perdía la calma incluso en situaciones tensas. Era descrito como un individualista de carácter amable y bondadoso. Su sentido del deber hacia Konoha era extremadamente fuerte, por lo que no dudaba en arriesgar su vida persiguiendo a Kabuto Yakushi y Baki. A pesar de la tos agotadora constante y las evidentes marcas de enfermedad en su rostro, nunca se quejaba de su salud ni permitía que el malestar afectara su servicio. Se comportaba de manera ecuánime y respetuosa con los demás, por lo que muchos shinobi lo valoraban, incluido Kakashi Hatake. Sentía un profundo afecto por Yugao Uzuki: a solas con ella se permitía un tono ligeramente burlón, pero al mismo tiempo se preocupaba seriamente por su seguridad después de su traslado a ANBU. Sus colegas lo respetaban por su justicia e imparcialidad, por lo que le confiaron la tarea de arbitrar los combates preliminares del examen de chūnin. Nunca alzaba la voz sin necesidad, prefiriendo actuar antes que hablar. Incluso en plena batalla, su rostro mantenía una calma concentrada, como si calculara cada movimiento de antemano. El lado romántico de su naturaleza solo se revelaba junto a Yugao, cuando juraba por la luna protegerla y estar con ella hasta el final. No temía a la muerte y la aceptó con dignidad, intentando cumplir su misión hasta el último momento.