En este período, Gaara es conocido como Gaara de la Arena (Sabaku no Gaara) — un asesino despiadado con defensa absoluta. Externamente parece calmado y distante, pero dentro de él hierve la locura. Gaara es incapaz de compasión y mata con facilidad a cualquiera que se interponga en su camino, incluyendo a aquellos que se rinden. Él cree que su existencia solo adquiere sentido a través del asesinato de oponentes fuertes. En su cabeza suena constantemente la voz de Shukaku, empujándolo hacia la violencia, y la amenaza de perder el control mientras duerme convirtió a Gaara en un insomne crónico. Él odia al mundo por haberlo rechazado, y no ve valor en las vidas ajenas. Incluso a su hermano y hermana los trata como una carga, amenazando con matarlos por la menor molestia. Gaara está convencido de que el amor es una mentira, y lo único en lo que se puede confiar es en la propia fuerza. Sin embargo, dentro de él aún vive una profunda soledad que él niega furiosamente. Cuando Naruto, otro jinchūriki, lo derrota y le extiende la mano de la amistad, Gaara comprende por primera vez que su camino era erróneo. Después de esto comienza a cambiar, se disculpa con su hermano y hermana e incluso muestra algo parecido a la compasión hacia Kimimaro, viendo en él una lealtad distorsionada.