Duzuo era ampliamente conocido por su inhumana crueldad — él sin vacilación derramaba sangre de los enemigos y pintaba los campos de batalla de color carmesí. Esta despiadade le trajo miedo y respeto por todo el mundo ninja. En combate actuaba con sangre fría y calculadamente, pero al mismo tiempo era suficientemente paciente con sus camaradas del escuadrón. Dzuzo valoraba el profesionalismo y la cautela, prefería planificar meticulosamente las misiones. Se enorgullecía de su fama y del hecho de que su equipo se hubiera hecho conocido incluso entre los jóvenes shinobi de otras aldeas. A pesar de su exterior severo, Dzuzo no carecía de autoironía: se sorprendió de que los jóvenes ninja de Konoha conocieran su escuadrón, y reconoció que su fama realmente crecía. En ese período aún no sentía odio hacia Kirigakure (que se manifestaría más tarde, después de la traición de la aldea), pero su propia crueldad ya había formado completamente su reputación.