En la primera parte, Choji es una persona de buen corazón pero extremadamente sensible, que reacciona dolorosamente a las burlas sobre su peso. Cualquier palabra «gordo» o «obeso» lo enfurece al instante, convirtiéndolo en un luchador furioso listo para declarar la guerra. Tras esta explosividad externa se esconde una profunda inseguridad en sí mismo: él a menudo duda, quiere evitar el combate, pero la lealtad hacia sus amigos supera el miedo. Choji valora a Shikamaru como su mejor amigo, dispuesto a hacer mucho por él, incluso si inicialmente se niega. Él cree sinceramente en principios simples: la última patata frita es sagrada, no se puede insultar a los compañeros y por la comida y la amistad hay que luchar hasta la muerte. En combate él no es un estratega, sino un luchador emocional, pero precisamente las emociones son su principal fuerza. Asuma ve en él una bondad que lo hace potencialmente más fuerte que cualquier ninja agresivo. Choji aprende a aceptarse a través del apoyo del equipo, pero aún así a menudo oculta su timidez tras una falsa bravuconería o, al contrario, una timidez excesiva.